TIDAL Masters prometía audio de calidad estudio en streaming. Descubre qué fue MQA, por qué generó polémica y cómo acabó desapareciendo.

LAS CLAVES
- MQA fue un formato con pérdidas vendido como si no lo fuera. La «autenticación» que mostraba era decorativa: no garantizaba que el audio fuera el máster original del artista.
- TIDAL eliminó MQA en julio de 2024 y lo sustituyó por FLAC, el mismo formato abierto que Apple y Amazon ya ofrecían gratis desde 2021.
Recuerdo claramente la primera vez que me puse unos auriculares en el estudio y escuché una canción de TIDAL Masters. Hoy tengo que reconocer que me la colaron, pero bien. A ver. Sonaba mejor, eso es cierto. Pero no tanto como nos hicieron creer. Hoy te cuento la historia del prometedor «nuevo estándar del audio Hi-Ress en el streaming» y sobre todo… porqué desapareció.
«Master» era una insignia que aparecía en la aplicación de streaming TIDAL junto a ciertos álbumes y que prometía algo difícil de ignorar: Una calidad de audio idéntica a la que el productor o el artista escuchaba en su estudio. Mejor que un CD. Mejor que cualquier otro servicio de streaming.
El 24 de julio de 2024, TIDAL eliminó todos esos archivos de su plataforma. Sin grandes titulares. Con una pequeña actualización en su web. Simplemente desaparecieron y fueron reemplazados por otro formato.
¿Qué era exactamente TIDAL Masters? ¿Por qué desapareció?
La etiqueta que justificaba pagar más
TIDAL lanzó su función Masters en enero de 2017, durante el CES de Las Vegas. Era la gran apuesta diferencial de la plataforma frente a Spotify o Apple Music: acceso a música en alta resolución, reservada para los suscriptores del plan más caro.
La tecnología detrás de esa etiqueta se llamaba MQA (Master Quality Authenticated). La había creado Bob Stuart, cofundador de la firma británica de audio de alta gama Meridian Audio, y prometía resolver un problema real: cómo transmitir audio de calidad muy alta sin archivos enormes que saturaran la conexión. Su solución era comprimir la información de forma inteligente, como un origami sonoro, y desplegarla al reproducir.
El reclamo era poderoso. MQA no solo afirmaba ofrecer mejor calidad, sino que incluía un sistema de autenticación: una pequeña luz azul en el reproductor o dispositivo compatible que indicaba que ese archivo había sido verificado y aprobado directamente por el estudio o sello discográfico. Era, en teoría, un sello de garantía.
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Los tres grandes sellos discográficos —Universal, Warner y Sony— firmaron acuerdos con MQA. La industria parecía convencida. Y muchos usuarios también.
El problema que nadie en la industria quiso ver
Mientras TIDAL Masters crecía y MQA acumulaba socios, algunos técnicos e ingenieros de audio llevaban años haciendo preguntas incómodas.
El bloguero Archimago, conocido en la comunidad de audio por su enfoque metódico, publicó mediciones desde 2016 que apuntaban a algo que contradecía el discurso oficial: MQA no era un formato sin pérdidas. Era, en realidad, un sistema de compresión que modificaba la señal original. Sus pruebas ciegas con oyentes tampoco mostraban las mejoras que MQA prometía.
La tienda alemana HighResAudio, especializada en descargas de música en alta resolución, llegó a las mismas conclusiones de forma independiente y retiró todo su catálogo MQA a principios de 2017. Su diagnóstico fue directo: el formato reducía el rango dinámico, introducía artefactos en frecuencias altas y no existía ninguna herramienta pública para verificar la calidad del contenido codificado.
Estas señales pasaron en gran medida desapercibidas. MQA y TIDAL siguieron creciendo. El marketing era potente y muchas marcas ya estaban detrás. No tenía sentido poner en tela de juicio algo que se estaba vendiendo bien.
El experimento que lo cambió todo
El punto de inflexión llegó en abril de 2021, cuando un creador de contenido británico conocido como GoldenSound publicó un vídeo en YouTube que acumuló más de 200.000 visualizaciones.
Su metodología fue sencilla y eficaz. Subió él mismo canciones a TIDAL con señales de prueba ocultas, señales que él había creado y conocía perfectamente. Así podía comparar el archivo original con lo que la plataforma devolvía tras pasar por el proceso MQA. Simplemente brillante.
Los resultados desmontaron dos de las promesas centrales del formato.
Primero: MQA sí tenía pérdidas. La señal que devolvía TIDAL no era idéntica al original. Tenía ruido adicional y pequeñas distorsiones.
Segundo, y más grave: el sistema de autenticación no garantizaba nada. GoldenSound demostró que archivos que nunca habían pasado por ningún estudio ni habían sido aprobados por ningún artista recibían igualmente la famosa luz azul de verificación. Una marca de garantía que no garantizaba nada.
La respuesta de MQA fue eliminar las pistas de prueba de TIDAL y descalificar el experimento sin rebatir los datos. En lugar de acallar los rumores, esta reacción de las dos marcas enfureció aún más a los audiofilos.
Neil Young fue el primero en decirlo en voz alta
Ese mismo año, el músico Neil Young retiró su catálogo de TIDAL. Su argumento era claro: los archivos que la plataforma etiquetaba como Masters no eran sus másteres. Eran versiones modificadas que, además, generaban regalías para una empresa externa que no había intervenido en la grabación original.
Young fue específico: «El máster de Tidal es una degradación del original para hacerlo caber en una caja que cobra regalías.» Recomendó a sus fans usar Amazon HD o Qobuz, donde —según él— la música sí se reproducía exactamente como fue creada.
Fue la primera vez que un artista de primer nivel ponía nombre público a la queja.
El negocio que estaba detrás
El modelo de negocio de MQA había generado muchas suspicacias.
MQA no era solo un formato técnico. Era un sistema de licencias. Los fabricantes de dispositivos (DACs, reproductores portátiles, altavoces inteligentes) pagaban regalías para incluir la decodificación MQA en sus productos. Los sellos pagaban para codificar sus catálogos. Los servicios de streaming pagaban por la integración. Los usuarios pagaban más por la suscripción premium que lo incluía.
En cada eslabón de la cadena había una tarifa. Y en el centro, MQA Ltd controlaba quién podía acceder a la experiencia completa y quién no. Dependiendo del nivel de integración, tenías acceso a cada uno de los tres niveles de decodificación.
Varios fabricantes de hardware, como Schiit Audio o Linn Products, se negaron a adoptar el formato desde el principio. Su argumento era que MQA colocaba a una empresa privada como intermediario obligatorio en toda la cadena del audio digital, desde la grabación hasta la reproducción.

La comparación con el DRM (los sistemas de protección de copia digital) apareció repetidamente. MQA negó siempre que fuera un sistema de control de acceso, pero el efecto práctico era parecido: sin hardware certificado, no había experiencia completa.
2021: Apple y Amazon hacen irrelevante la propuesta
El 17 de mayo de 2021, Apple anunció que Apple Music ofrecería audio sin pérdidas sin coste adicional, incluido en la suscripción estándar de 9,99 €/mes. Ese mismo día, Amazon eliminó el recargo extra que cobraba por Amazon Music HD y lo integró sin coste en su suscripción habitual.
Dos gigantes tecnológicos ofrecían de golpe lo que TIDAL cobraba como premium, en formatos abiertos, verificables y sin regalías de terceros. Ni Apple ni Amazon adoptaron MQA. También se unió a esta tendencia Deezer que dejó de lado su suscripción más cara para unificar precios. Esto rompió todo. Tenías acceso a música de alta calidad compatible con cualquier dispositivo.
La propuesta de valor de TIDAL Masters quedó gravemente comprometida. Si podías tener audio sin pérdidas de verdad, gratis, en el servicio que ya usabas, ¿para qué pagar más por un formato propietario cuya calidad estaba siendo cuestionada?
La quiebra y el final del formato
En marzo de 2023, MQA Ltd entró en administración en Reino Unido, el equivalente a una suspensión de pagos supervisada. El principal inversor de la compañía había decidido salir. Según las cuentas disponibles, MQA registraba pérdidas de más de cuatro millones de libras anuales con ingresos de apenas 675.000 libras.
Pocos días después, TIDAL anunció en Reddit que comenzaría a ofrecer FLAC en alta resolución para sus suscriptores premium. La señal era clara: MQA quedaba atrás.
En septiembre de 2023, la empresa canadiense Lenbrook —propietaria de las marcas NAD, Bluesound y PSB— adquirió los activos de MQA por una cifra simbólica. Su interés principal no era el formato de streaming, sino una tecnología diferente desarrollada por el mismo equipo, orientada al audio inalámbrico adaptable.
El 24 de julio de 2024, TIDAL eliminó definitivamente todos los archivos en formato MQA de su catálogo. Los reemplazó por versiones en FLAC, el formato abierto y sin pérdidas que la plataforma eligió como nuevo estándar para el audio de alta calidad. Para el audio espacial, apostó por Dolby Atmos.
Lo que quedó sin respuesta
Una investigación posterior, publicada en noviembre de 2024, detectó que algunos archivos en TIDAL aún seguían codificados en MQA meses después del cambio prometido. Un detalle técnico. Pero reforzó la sensación que muchos usuarios ya tenían. La plataforma no era transparente con el proceso y con su calidad real.
TIDAL simplificó su estructura de precios en 2024, reunificando sus planes en una única suscripción a 10,99 €/mes que incluye FLAC en alta resolución y Dolby Atmos.
TIDAL Masters fue durante años el argumento más potente de una plataforma que apostó por el audio de calidad como seña de identidad. Esa apuesta descansaba sobre una tecnología que nunca demostró públicamente lo que prometía y que acabó hundida bajo el peso de sus propias contradicciones técnicas y financieras. El audio en alta resolución sigue disponible en TIDAL, ahora en FLAC. Pero el camino hasta llegar aquí dejó preguntas que la plataforma nunca respondió del todo.






