Tomorrowland abre una escuela de arte, hip hop y música en Medellín
Tomorrowland Foundation se alía con 4ESKUELA en Colombia para impulsar educación gratuita y el hip hop en la Comuna 4 de Medellín.
Hay colaboraciones que suenan a estrategia de marketing y otras que te devuelven la fe en que la música puede cambiar el mundo. Lo que acaba de anunciar Tomorrowland Foundation con 4ESKUELA en Medellín nos hace ver que la segunda opción también es posible.
La Tomorrowland Foundation ha anunciado una colaboración a largo plazo con 4 Elementos Eskuela (4ESKUELA), un proyecto que lleva 25 años rescatando vidas a través del hip hop en la Comuna 4 de Medellín. La alianza se presentará oficialmente el 19 de febrero, un día antes de la tercera edición de CORE Medellín, el festival que Tomorrowland organiza en la capital antioqueña. Pero la verdadera historia empieza décadas atrás, en un barrio donde elegir entre el arte y la violencia podía ser literalmente una cuestión de vida o muerte.

De la violencia al hip hop: la historia de 4ESKUELA
Para entender lo que significa esta alianza hay que remontarse a los años 90 en Aranjuez. La Comuna 4 era entonces sinónimo de miedo. El narcotráfico había convertido el barrio en una academia de sicarios. Bandas criminales reclutaban menores por decenas. Cuando alguien del barrio buscaba trabajo, escuchar «¿De Aranjuez?» era casi una sentencia de rechazo.
Para solventar todos los prejuicios y problemas de la Comuna 4 Henry Arteaga fundó Crew Peligrosos en 1999. Arteaga decidió llamar a su proyecto Crew Peligrosos con una idea clara: que al buscar «Aranjuez Peligrosos» en internet apareciera su grupo, no los sicarios. Transformar la palabra «peligrosa» en «poderosa».
Tres años después, en 2002, nació 4ESKUELA. Una iniciativa liderada por Crew Peligrosos para enseñar gratis todo lo que ellos habían tenido que aprender solos. DJ, MC, breakdance y graffiti. Los cuatro elementos del hip hop como herramientas de supervivencia.

Hoy, la escuela funciona cada noche en el instituto Tomás Carrasquilla Gilberto Alzate Avendaño. Cuenta con 16 profesores y ha formado a más de 120.000 jóvenes. Miles de ellos han conseguido salir adelante como artistas, educadores o simplemente como personas con un futuro. En 2016, Arteaga recibió el premio WOMEX a la Excelencia Profesional. Uno de los reconocimientos más importantes de la industria musical mundial.
Tomorrowland Foundation: La fundación de people of Tomorrow
Aquí es donde entra Tomorrowland Foundation. Tomorrowland ha construido escuelas de música y artes en Sekha (Nepal), Kolkata (India) y dos en Brasil, esta es la primera vinculada a este movimiento urbano. Todas estas iniciativas están financiadas al 100% por los asistentes al festival. Cada bandera que se vende en Bélgica incluye una donación de cinco euros. Las «perlas» (la moneda virtual del evento) se pueden donar. Además, quien recibe una entrada gratis de un patrocinador debe hacer una aportación obligatoria.
El resultado es un círculo de gratitud muy bonito. Gente de todo el mundo que acude al festival aportando para que niños que nunca podrán permitirse una entrada puedan tener acceso a educación artística de calidad. Y esta vez, por primera vez, enfocada en el hip hop.

Esta colaboración con 4ESKUELA permitirá ampliar programas, llegar a más jóvenes y consolidar un proyecto que ya funcionaba por pura voluntad y resiliencia.
Live, Love, Unite
Para celebrar esta alianza, 4ESKUELA ha creado un mural de graffiti inspirado en los valores de Tomorrowland: Live, Love, Unite. El arte urbano, uno de los pilares del hip hop, como símbolo de encuentro entre dos culturas que comparten más de lo que parece. Ambas nacieron en las periferias. Ambas usan la música como lenguaje universal. Ambas entienden que el arte puede ser más poderoso que cualquier discurso.
El evento de celebración del 19 de febrero incluirá una actuación de los estudiantes, la presentación del mural y el inicio de las clases nocturnas. Todo un día antes de que CORE Medellín (20 y 21 de febrero) reúna a 30.000 personas en Parque Norte. Dos mundos, la misma ciudad, el mismo propósito: demostrar que la música transforma.
Porque al final, de eso se trata. De recordar que detrás de cada escuela hay historias como la de los cientos de jóvenes que encontraron en el breakdance una alternativa. De los niños que aprendieron que sus manos podían crear arte, no sostener armas. De una comunidad que decidió escribir su propio futuro a golpe de beat.





