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El iPod shuffle y el día que Apple nos enseñó a escuchar sin elegir

El iPod shuffle y el día que Apple nos enseñó a escuchar sin elegir

El iPod Suffle reinventó cómo llevábamos música en el bolsillo. Escuchábamos sin decidir, sin mirar. El streaming hizo suyo ese modelo.

Hubo un momento en que escuchar música era un acto de posesión. Tenías vinilos, cassettes, CDs. Luego tuviste MP3. Puede que después compraras música digital: Cada canción por un precio de 0,99€. Y, si eras de los que se lo podían permitir, guardaste toda esa biblioteca en un iPod. Siempre elegías las canciones que escuchabas.

Descargabas canciones. Las comprabas en iTunes o las conseguías por otros caminos. Ordenabas carpetas. Editabas metadatos. Elegías qué entraba y qué se quedaba fuera. Era el comienzo de la digitalización de la música. Tus discos favoritos ya no ocupaban una estantería en tu habitación, estaban en una carpeta dentro de un disco duro o una memoría flash.

Tu música era tuya. Te representaba. Le ponía banda sonora a tus penas a tus grandes momentos… Puede que hubiera música que no volvieras a escuchar porque te llevaba a lugares a los que no querías volver.

Lo que sentías por la música era algo muy personal. Tenías tu artista favorito, tu disco favorito. Y no podías vivir sin la música que habías descubierto. Ya formaba parte de tu ADN. Compartir música con otra persona era algo muy distinto, tenía valor. En muchos casos era la forma de encontrar algo nuevo. A algunos no nos dió demasiado tiempo para vivirlo, pero podías ir a una tienda y comprar discos…

En 2001 Apple presenta su propio reproductor de música: El iPod. Un dispositivo a un disparatado precio de 300€ (hoy no nos parece tanto dinero) que prometía «almacenar 1.000 canciones en tu bolsillo». Algo muy loco para la época. Unos años después presentan el modelo «barato» y asequible para el gran público. Sin embargo, ese nuevo modelo tenía un problema: No podías elegir la música porque no tenías pantalla. Pero Jobs y los suyos transformaron esa debilidad en una fortaleza.

El iPod shuffle triunfó.

Probablemente Apple quería un modelo de primer precio para el ipod. La solución técnica era eliminar la pantalla. Pero en lugar de poner un display pequeño y cutre, decidieron vender una idea más grande.

 

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Apple convirtió un slogan en una religión: «Life Is Ramdom«. Nos convencieron de que no era necesario saber qué canción está sonando, que era más divertido dejarse llevar. Y les funcionó muy bien. Lo que no sabían los de la manzana mordida era que aquel cambio era en realidad el primer paso a uan nueva forma de consumo de música. Un nuevo estilo de consumo en el que ellos se quedarían atrás.

A todo esto, el iPod Suffle de la primera generación no era el modelo pequeñito que todos recordamos, si no una especie de mando a distancia en miniatura. Y aún así, aquel cacharro se vendió. Y eso que la competencia tenía productos más pequeños.

La llegada del streaming que apple no vio venir

Se habla siempre de lo tarde que llega Apple a algunas cosas como la inteligencia artificial. Pero el mayor negocio que probablemente Apple no vio venir fue el streaming.

Lo más irónico del asunto, es que el streaming no hubiera existido sin la aparición del smartphone. Y el primero, fue el suyo. El iPhone. Un teléfono con internet y sin teclado que permitía leer tu correo electrónico… o escuchar música en streaming. Pero Apple no lo vió venir. Aunque ellos mismos habían iniciado un nuevo cambio, no supieron calcular las consecuencias.

La empresa que había reinventado la forma de escuchar música y llevarla en el bolsillo con el ipod era adelantada por la derecha por la empresa que puso de moda la transmisión de música en internet. El modelo de ipod era comprar música legal solo en su biblioteca online (por 1$ cada canción) y guardarlas en tu dispositivo para salir a la calle.

Mientras Apple vendía canciones, apareció en 2008 una nueva plataforma llamada Spotify. Su premisa era sencilla. Ya no necesitabas comprar música para poder escucharla. Tampoco piratear. Podías tener acceso a un catálogo casi infinito por una ridícula suscripción de 9,99€. En Apple apenas podrías comprar un álbum completo.

Pero no solo hicieron eso.

Spotify cogió la filosofía del ipod shuffle y lo llevó al streaming con playlist y recopilaciones personalizadas que hoy te permiten escuchar y descubrir música sin preocuparte por qué estás escuchando o de cual erá la siguiente canción. Como en el iPod Shuffle hoy la música está en aleatorio casi todo el rato.

A todo esto, Apple no decidió lanzar su modelo de streaming (Apple Music) hasta el 2015!

La pérdida de pertenencia en la música

La música hoy en día está hecha para consumir rápido. Se producen y editan millones de canciones cada día. Antes las cosas era más lentas. Tanto la producción como la distribución eran infinítamente más caras y necesitabas una gran discográfica detrás de un lanzamiento. El formato físico tenía esa barrera. Como escuché decir hace poco: «Para que te editaran un disco tenías que gustarle por lo menos a alguien más. Hoy con que te guste a ti ya lo puedes publicar».

Esa música que llegaba a tu mano, ya fuera en un CD comprado o uno piratilla, la sentías como propia. Tuya.

La digitalización de la música eliminaba muchas barreras, pero también llegó a quitarnos la idea de que esa música nos pertenecía. El iPod Shuffle le quitó valor a aquel sentimiento, que acabó destruido con la llegada del streaming.

Hoy podemos escuchar toda la música del planeta. Sin embargo, no estamos pagando por música. Solo pagamos por acceso. Ya no coleccionamos nada. Ni siquiera recordamos qué hemos escuchado ayer. Cada día suena algo nuevo y las playlist aleatorias (como el iPod Shuffle) son muchas veces nuestro ecosistema. Eso sí, dominados ahora por un algoritmo todopoderoso que nos dice lo que tenemos que escuchar.

No hablaremos aquí de la pérdida de ganancias que ha provocado el streaming en los artistas.

Mucha gente jóven está recuperando los formatos físicos buscando esa conexión especial que solo algo palpable te puede dar. Los discos en vinilo se siguen editando, más como coleccionables que otra cosa. Y en esta moda de recuperar cosas, es posible que el iPod Shuffle se vuelva a poner de moda para recordarnos que the life is random.

Raúl Fernández
Locutor, Productor de contenidos y Técnico de Sonido. Presenta «Oh!MyHITs». Apasionado de la radio desde los 11 años. Le gusta la fruta escarchada.
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