SOMA ya está aquí: el quinto álbum de Skrillex reúne trece temas, colaboradores de todo el mundo y un sample de «Children» de Robert Miles que nadie esperaba. Esto es lo que importa del disco.
Hay álbumes que llegan con toda la maquinaria encendida: campaña de meses, singles calibrados al milímetro, evento de lanzamiento con photocall. Y hay discos que simplemente aparecen. A menudo los mejores. SOMA, el quinto disco de Skrillex, es de los segundos. El tracklist se coló en sus Stories hace unos días y el disco llegó hoy sin más presentación que esa.
Lo que muchos llamarían descuidado, creo que es natural. Y precisamente encaja exactamente con lo que lleva haciendo desde 2023: moverse a su ritmo, con quien le apetece, sin pedir demasiado permiso a la lógica de la industria. SOMA sale vía OWSLA/Atlantic con trece pistas y más de una docena de colaboradores de procedencias muy distintas: Chris Lake en dos temas, Feid, Young Miko, ISOxo, Blawan, Randomer, Nitepunk y varios más. Ver esa lista junta tiene algo de desorientador. En el buen sentido.
No es el regreso del dubstep
Vamos a decirlo antes de que alguien lo repita mal: SOMA no es el álbum en el que Skrillex vuelve a sus raíces del dubstep. No va de eso. Lleva años sin ir de eso.
Lo que el tracklist confirma es otra cosa. Randomer y Blawan son dos de los productores más respetados del club británico, artistas de sala pequeña que raramente aparecen en proyectos de este calibre. Young Miko y Feid representan el latin urbano en su momento de mayor visibilidad global. MC Dricka viene de la música de baile brasileña. Naisha conecta con escenas del sur de Asia.
El resultado de todo esto no es un álbum de «fusión» en el sentido grandilocuente: es un trabajo que se alimenta de la enorme red de colaboraciones que el productor se ha labrado en los últimos años. No cabe dentro de ninguna etiqueta.
Hay muchos productores en su posición que se mueven hacia el pop porque es el siguiente paso lógico, o que vuelven al sonido que les dio nombre porque es lo seguro. Skrillex está haciendo otra cosa: ampliar el mapa sin abandonar la pista de baile. Los tres singles que precedieron al álbum —«Duro» con Young Miko, «Smoke» con ISOxo y «Thistle» con Randomer, Blawan y MC Dricka— ya apuntaban exactamente en esa dirección. SOMA lo confirma con trece pistas.
El sample que no esperabas
Hay un detalle del álbum del que creo que nadie ha estado hablando todavía. Dentro del disco, hay una canción titulada «Noche Without You», junto a Feid, que samplea la melodía de «Children» de Robert Miles. ¿Te acuerdas de ella? Rápidamente he abierto los ojos pensando en toda esa gente que echará pestes sobre esto.
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El original es de 1995, y si llevas algún tiempo cerca de la música electrónica sabes exactamente de qué hablamos: una de las melodías más reconocibles de toda la historia del género, asociada al trance europeo de los noventa y a un tipo de emoción difícil de definir que todavía hoy despierta cosas cuando la escuchas.
Lo interesante no es solo que la use. Es cómo la usa. «Noche Without You» es un tema con textura claramente latina, con el peso rítmico y el ambiente que Feid trae a todo lo que toca. Y la melodía de Miles no aparece como protagonista ni como cita irónica: funciona como hilo conductor, como algo que ya conoces pero que de repente encaja en un contexto que no te habías imaginado. No es un remix. Es una canción nueva que ha decidido cargar con ese peso melódico y llevarlo a otro sitio.
Hay quien lo verá como una profanación. Lo entiendo, aunque no lo comparto. Lo que escucho es una melodía que funciona, usada por alguien que sabe perfectamente lo que tiene entre manos, integrada en un contexto que le da nueva vida sin borrar de dónde viene.
Es, en el fondo, la misma lógica que sostiene todo SOMA.






