Spotify negocia los derechos para emitir festivales en streaming desde su app. YouTube lleva 15 años con Coachella en exclusiva. La guerra por el directo acaba de empezar.
Hay millones de personas (entre las que me incluyo) que siguen Coachella desde su sofá. Lo llevan haciendo más de una década, gratis, a través de YouTube. Spotify se ha dado cuenta del negocio y ahora quiere disputarse ese sitio.
La compañía está negociando con promotores para conseguir los derechos de retransmisión de festivales en directo desde su app. Por ahora no hay nada confirmado oficialmente —Spotify no ha hecho ningún anuncio al respecto— pero el movimiento encaja perfectamente con lo que lleva tramando los últimos meses.
La plataforma lleva tiempo incorporando el formato vídeo a su catálogo: videoclips para suscriptores Premium, actuaciones grabadas y, más recientemente, imágenes del concierto de Dua Lipa en Ciudad de México. Lo que busca es blanco y en botella. El vídeo es el formato con más tirón.

A eso se suma el acuerdo firmado el mes pasado con Live Nation —la promotora más grande del mundo— para lanzar Reserved, una función que reserva entradas de conciertos para los superfans Premium antes de que salgan a la venta general. Algo similar a lo que ya hace Santander con sus clientes.
«Este verano, cuando empecemos a desplegar la función, lo haremos con Live Nation en un acuerdo plurianual, de forma que Spotify sea el servicio de música exclusivo que ofrece este tipo de beneficio a sus miembros», explicó Charlie Hellman, responsable de música de la plataforma. Spotify no solo quiere que escuches la música. Quiere ser quien hace posible que estés en primera fila y, ahora, quien te dé la posibilidad de disfrutar desde la comodidad de tu casa.
YouTube responde por alusiones
YouTube retransmite Coachella en exclusiva desde 2011 y lo ha convertido en uno de los eventos de streaming más vistos del año. Disney+ y Hulu también tienen su parte del pastel con festivales como por ejemplo Bonnaroo. Spotify llega tarde a una fiesta en la que la tarta ya se ha repartido.

Dentro de la industria hay quien mira esta expansión con suspicacia. La pregunta que algunos se hacen es si el interés de Spotify por el vídeo y los eventos en directo es un complemento al negocio musical o si , en realidad, es una forma de depender cada vez menos de los royalties de los artistas. En el primer trimestre de 2026 sus ingresos publicitarios cayeron un 5%, y el vídeo en directo genera márgenes mucho más altos que el audio. Desde ZETA llevamos tiempo siguiendo esta deriva y las cuentas son demasiado evidentes como para ignorarlas.
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Es la cifra más alta que Spotify ha pagado a la industria de la música.
De momento, todo son negociaciones. Pero si Spotify consigue los derechos de un gran festival puede repercutir muy negativamente en las arcas de YouTube. Mientras tanto, Coachella sigue siendo gratis en YouTube. Por ahora.





