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Frank Walker publica OASIS: el disco de EDM que suena refrescante

Frank Walker presenta OASIS, el segundo álbum de su carrera

Frank Walker publica su segundo álbum, OASIS, a través de Palm Tree Records. Un disco de dance-pop emocional con doce colaboraciones que recupera la esencia del EDM sin sonar a nostalgia.

En una época en la que la electrónica mainstream lo quiere todo oscuro, todo cinemático, todo profundo, hay algo genuinamente refrescante en un productor que decide ir exactamente en la dirección contraria. Vivimos una era de melodic techno con aspiraciones de banda sonora. Todo suena underground. Sin embargo, la propuesta de Walker está construida sobre un sonido dance-pop melódico y optimista, con ambiciones de festival y corazón de canción.

Eso es OASIS, el segundo álbum de Frank Walker. Y merece que le prestes atención porque a mi me flipó en la primera escucha.

La apuesta de Palm Tree Records: el dance-pop que ya no suena de moda —y por eso suena mejor que nunca

OASIS ha llegado el pasado 29 de mayo de 2026 a través de Palm Tree Records, el sello que Kygo fundó junto a Sony Music Entertainment. Y esto tiene una enorme importancia. Que el arquitecto del tropical house apueste por este sonido —ese espacio entre el pop, la electrónica y las texturas orgánicas— dice algo sobre la dirección en la que puede moverse una parte del mercado que lleva tiempo buscando su sitio.

Doce canciones con una lista de colaboradores que no sigue la lógica habitual del disco electrónico. No hay features acumulados para sumar seguidores del mismo circuito. Hay artistas de otros territorios —country, soul, R&B, pop orgánico— que enriquecen el sonido desde dentro. Zeke Finn, ARTY, Bryce Vine, Josh Ross, Norma Jean Martine, salem ilese y Dustin Lynch dibujan ese mapa.

Al centro del álbum está «Remember Us», junto a Lynch, artista country multiplátino. Un tema que nos recuerda automáticamente al sonido country de Avicii en «Wake me Up». Melodías limpias, energía antémica, esa mezcla de festival y carretera abierta que es la marca de Walker. Si tienes que escuchar una sola canción para entender de qué va OASIS, es esa.

El propio Walker describe el proyecto como una exploración a través de la expansión: romper los límites de su zona de confort hacia nuevas energías electrónicas y paisajes sonoros más orgánicos. Un desierto en blanco donde construir el oasis. La metáfora, hay que reconocerlo, encaja bien con lo que suena dentro.

Un salto de calidad que se nota desde los primeros compases

Repasar el catálogo anterior de Walker y ponerte después a escuchar OASIS deja algo muy claro: esto es un productor que ha crecido de forma notable. La diferencia no está solo en los nombres ni en la ambición del proyecto. Está en el sonido. En la profundidad de los ambientes de «Sky», mucho más naturales y menos planos que en trabajos anteriores. En la composición de «Ocean Eyes», que ha ganado espacio y paciencia. En cómo los arreglos de guitarra construyen capas que le dan al disco una calidez que la mayoría del EDM de festival no tiene. Los vocoders cuidados en las voces.

 

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Y es que, lo más interesante de OASIS es que consigue algo difícil: suena a EDM de festival, pero completamente actual al mismo tiempo. Mantiene cierta esencia de aquella era dorada de la electrónica, pero no suena a nostalgia ni a revival. Es un disco de 2026 que entiende de dónde viene y sabe adónde puede ir.

Las comparaciones con Avicii son evidentes —sobre todo en esa mezcla de electrónica con elementos folk y country que recorre varios momentos del álbum— y también aparece el espíritu de Kygo en ciertos pasajes, lo cual tiene su lógica dado el sello. Pero hay un tercer referente que me resulta igualmente claro: en los momentos más emotivos y más electrónicos a la vez, Walker recuerda a Illenium, otro productor que ha construido un universo sonoro propio en ese cruce entre la emoción y el dancefloor. También tiene reminiscencias de aquel maravilloso «Don’t Let Me Down» de The Chainsmokers. No puede haber nada malo en un disco si suena a cosas tan buenas. Bueno, sí. Hay una cosa que no me suena tan bien. Pero te lo contaré al final del post.

«Lay It On Me», «Surrender» y por qué «My Blood» no es el error que dicen

Si tuviera que quedarme con algo de OASIS, me quedaría con la lista de colaboraciones. No por los nombres, sino por cómo están integradas. Ninguna canción suena a «aquí hay un feature». Cada artista aporta algo que cambia la temperatura del disco, y eso no es fácil de conseguir en un trabajo de doce temas.

«Lay It On Me» merece mención especial porque es el tipo de canción que para lo que estás haciendo en el momento en que empieza a sonar. Esa mezcla de guitarras profundas con un drop brillante y alegre tiene algo hipnótico que no te esperas. Dance-pop en estado puro, pero con capas. Exactamente lo que diferencia a Walker de muchos otros productores que operan en su mismo espacio.

Mi otro favorito del disco es «Surrender». Más construida en el ambiente, con una dinámica que crece de forma natural hasta un cierre que se queda. Pedazo de canción, por cierto.

Luego está «My Blood». Hay quien dice que no encaja con el resto del álbum, que rompe la coherencia del sonido. Yo creo que se equivocan. Es diferente, sí. Más oscuro, más electrónico en su esencia. Pero precisamente por eso resulta hipnótico dentro de un contexto tan luminoso: es el punto de tensión que un disco como este necesita para no quedarse en la superficie. La canción que menos me gusta es «What Love Feels Like». Un tema que comienza bien, pero con un drop que rompe de aquella manera y suena más a maqueta de artista que está empezando que a talento consagrando. Casi toda la canción me gana, salvo ese drop.

OASIS no es el disco más arriesgado del año. Pero en un momento en que arriesgar parece sinónimo de hacerlo todo más serio y más oscuro, hay algo genuinamente valiente en publicar un trabajo que solo quiere que lo pases bien, que recuerdes a alguien, que sientas algo sencillo. Y que lo haga tan bien como lo hace Frank Walker.

Raúl Fernández
Locutor, Productor de contenidos y Técnico de Sonido. Presenta «Oh!MyHITs». Apasionado de la radio desde los 11 años. Le gusta la fruta escarchada.

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