El iPod ha vuelto y sus ventas no paran: la vida digital nos está saturando
La Gen Z descubre el iPod y lo convierte en símbolo: un dispositivo sin algoritmos ni notificaciones como respuesta a la fatiga digital.
Apple discontinuó el iPod en mayo de 2022. Fue un adiós bastante discreto. Tanto, que algunos ni nos habíamos dado cuenta de que se fue. Una despedida muy triste para un dispositivo que había vendido 450 millones de unidades en dos décadas y había cambiado para siempre la relación de la gente con la música. Parecía una evolución natural, ya que los smartphones habían dejado obsoleta su funcionalidad. Y sin embargo…
En 2025 las ventas de iPods reacondicionados crecieron un 48%, según datos de Back Market. En eBay, los usuarios buscaron el término «iPod» más de 1.300 veces por hora de media durante todo el año. En Wallapop, las búsquedas de «iPod Classic» acumularon un crecimiento del 73% en cuatro años. Y cada Navidad, los números se siguen disparando, aún más.
¿Cómo puede ser que un dispositivo sin conexión a internet, sin pantalla táctil moderna, sin aplicaciones, sin notificaciones, vuelva a estar en lista de deseos?
La explicación fácil es la típica: nos da nostalgia. Pero eso no cuadra del todo cuando una gran parte de los compradores son personas que nunca tuvieron un iPod. Eran demasiado jóvenes o directamente no habían nacido cuando todos vivíamos pegados a unos auriculares. Para ellos no hay morriña. Lo que está ocurriendo es otra cosa: la fatiga digital es ya tan grande que nos llama lo analógico.
Vivimos pegados a pantallas que no nos dejan vivir. Nos notifican, nos sugieren, nos interrumpen, nos retienen y casi nos dicen hasta cómo pensar. El smartphone es una navaja suiza y, al mismo tiempo, el mayor ladrón de atención y tiempo de la historia. En el contexto actual, un reproductor que solo nos pone la música que elegimos libremente no suena a tecnología anticuada. Suena a alivio.
El hartazgo del streaming tiene nombre y apellidos
Es que si lo piensas es bastante irónico. El mismo año en que la inteligencia artificial empieza a escribir canciones, una parte creciente de los oyentes elige escuchar música en un aparato que no sabe ni conectarse a internet. Nos quieren controlar por todas partes y quizá han llegado tan lejos que la gente, simplemente, no puede más.
Ben Wood, analista jefe de CCS Insight, lo explicaba de esta forma: «Tener un dispositivo dedicado a la música es una buena forma de reducir la dependencia del teléfono inteligente y evitar verse atraído por otras actividades cuando en realidad solo quieres escuchar música». Dicho de otra manera: el iPod no nos interesa por lo que tiene. Nos interesa por lo que no tiene.
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Sin algoritmos que deciden qué canciones te gustan. Sin notificaciones que te rompan el momento de desconexión. Sin Spotify diciéndote que quizá también te guste esto otro. Solo tú, tu biblioteca personal y cuatro controles.
El iPod no solo escapa del teléfono. También escapa de las plataformas. Austin Lucas, fundador de Elite Obsolete Electronics —empresa especializada en iPods reacondicionados con unas 70 ventas diarias—, lo resume así: «Mucha gente está harta de pagar cada mes por música que ni siquiera es suya. Quieren recuperar el control y tener una biblioteca musical que realmente les pertenezca».
La música como algo que es tuyo y no como suscripción que, si dejas de pagar, la pierdes. Esa idea, que parecía superada, ha vuelto con fuerza. Y aunque no lo parezca del todo, está directamente conectada con el auge de los vinilos, de las cámaras analógicas, o incluso de los teléfonos sin «smart». Es una tendencia cultural que lleva años construyéndose en silencio y que ha explotado.
La Gen Z y el iPod: un descubrimiento, no un recuerdo

El giro más interesante de todo este fenómeno es que la Gen Z no creció con el iPod. No tienen el recuerdo de sincronizar canciones con iTunes, de quedarse sin batería en el metro o de pelearse con el dichoso cable de 30 pines. nostalgia not found. Y aun así, son una parte muy importante de los que están comprando.
¿Qué ven en él entonces?
Un dispositivo que hace una sola cosa en un mundo donde el smartphone lo hace todo. Es curioso cómo esa limitación se ha convertido en su mayor atractivo. Eliges tus canciones, creas tus listas y escuchas. Ya. Para una generación criada en la hiperconectividad permanente, esa simplicidad es casi revolucionaria.
En Estados Unidos, donde el movimiento para prohibir los smartphones en los colegios lleva años creciendo, el iPod ha aparecido de forma muy natural como alternativa. Así los chavales pueden escuchar música para desconectar de forma genuina.
Y así es como un cacharro de 2001 se ha convertido en el gadget más honesto de 2026.
El mercado: precios al alza y una comunidad que los reinventa
El fenómeno cultural tiene su reflejo directo en los precios. Y los precios no mienten.
Un iPod Classic en buen estado ronda entre 50 y 120 euros en segunda mano, aunque los modelos más buscados llevan tiempo superando esa horquilla de lejos. En Wallapop hay de todo: desde dispositivos en perfecto estado hasta otros que claramente han vivido demasiado. Eso sí, hay que tener cuidado con eBay, donde proliferan vendedores con base en China que venden dispositivos usados en embalaje falsificado como si fueran nuevos.
Si te lo has pensado pero te has echado atrás porque te da pereza el cargador, el almacenamiento o no poder usar auriculares bluetooth, agárrate. Empresas como Player Mods venden iPods clásicos completamente actualizados: Bluetooth para auriculares inalámbricos, almacenamiento SSD, motor háptico y tecnología AirTag integrada para localizarlos. El precio arranca en 250 euros y puede superar los 550 en los modelos más avanzados.
Existe además una comunidad activa de modders. Cambian baterías, amplían el almacenamiento y muchos instalan Rockbox, que es un firmware alternativo de código abierto. Con él pueden añadir soporte para FLAC, mejorar la autonomía hasta un 30% respecto al software original de Apple y eliminar por completo la dependencia de iTunes. Todo documentado en YouTube y foros especializados, con tutoriales para todos los niveles. ¿Cómo te quedas? Tienes lo mejor de los dos últimos siglos.
Las cifras de Back Market en Navidad lo dejan bastante claro: las ventas de iPod se dispararon un 117% en el cuarto trimestre de 2025 respecto al resto del año. ¿Te imaginas que tu sobrino te pide un iPod para su cumpleaños? Pues ya no suena tan fantasioso.
Y Apple, ¿qué?
Queda claro que nada de esto forma parte de ningún plan de Cupertino. Apple eliminó el iPod de sus planes porque su modelo de negocio a día de hoy gira en torno a los servicios digitales, con Apple Music como uno de sus pilares. Un nuevo iPod oficial iría directamente en contra de esa lógica. No va a pasar.
Pero lo que está pasando no lo ha diseñado Apple. El comeback del iPod ha sido producto de la fatiga digital de las nuevas generaciones. Es un mercado que se ha reactivado por sí solo, impulsado por personas que buscan precisamente lo contrario de lo que la industria tecnológica lleva años vendiéndoles.
Y eso, en el fondo, dice mucho de nosotros y del momento en el que vivimos. Cuando un reproductor sin internet, sin pantalla táctil y sin influencia del algoritmo se convierte en algo deseado, indica que algo se está cocinando. O quizá, algo lleva un tiempo roto y por fin estamos empezando a reconstruirlo.





