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Warner Music y Udio estrechan lazos en un sector que acelera hacia la IA con licencia

Warner Music y Udio avanzan en la creación de servicios musicales con IA licenciada, marcando un nuevo modelo para la industria global.

En muy poco tiempo, el relato ha cambiado: de las demandas por uso indebido de catálogos a los acuerdos de licencia con las mismas empresas de IA. Warner Music y Udio, junto a la tecnológica KLAY, se han convertido en el mejor ejemplo de cómo la industria intenta domesticar la inteligencia artificial en la música.

A grandes rasgos, el giro es este: Warner Music ha firmado un acuerdo de licencia con la compañía de tecnología musical KLAY Vision, y al mismo tiempo ha resuelto su conflicto legal con Udio para trabajar hacia un servicio de música con IA licenciada.

Es decir, lo que antes era “uso sin permiso” aspira ahora a convertirse en negocio regulado.

Pero vamos a analizar qué está pasando y porqué este acuerdo es importante. ¿Qué está pasando? ¿A qué viene tanto alboroto?

De qué problema hablamos cuando hablamos de Udio y de la IA musical

Para entender por qué el acuerdo entre Warner Music y Udio es tan relevante, hay que mirar hacia atrás. Durante 2024, varias majors —entre ellas Universal, Sony y la propia Warner Music— denunciaron que servicios como Udio y Suno entrenaban sus modelos de IA con grabaciones protegidas sin autorización. Estas plataformas ofrecen la posibilidad de crear música con Inteligencia Artificial de forma muy sencilla y sin muchos conocimientos.

El conflicto no era solo técnico, sino también creativo. Los modelos de Udio permitían generar canciones y voces que recordaban de forma muy directa a artistas reales. En la demanda se citaban imitaciones de figuras como Michael Jackson, Bruce Springsteen o ABBA, además de fragmentos que recordaban a Mariah Carey, The Beach Boys o Green Day.

Todo ello sin un marco claro de licencias ni compensaciones.

 

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Warner Music y Udio llegan a un acuerdo de licencia

Al mismo tiempo, empezaron a aparecer datos que evidenciaban el volumen del fenómeno: una parte notable de la música subida a plataformas procedía ya de sistemas de IA, y algunos servicios tuvieron que eliminar millones de pistas consideradas spam o contenido sintético de baja calidad. La sensación en la industria era clara: la tecnología se les había adelantado.

En ese contexto de fricción, Warner Music y Udio se enfrentaron en los tribunales por infracción de derechos de autor. Ahora, el movimiento es justo el contrario: transformar ese choque en acuerdos comerciales y en un modelo de IA “con papeles”.

Acuerdo de Warner Music con KLAY Vision

Está claro que la inteligencia artificial en la música puede generar mucho dinerito. Y las discográficas ya aprendieron con Spotify: «O te une a la tecología y acabas enterrado».

Como vimos con el caso de Spotify (Os recomiendo mucho la serie «La Playlist» en Netflix), las grandes discográficas acabaron pidiendo una parte muy importante de la tarta para permitir a la plataforma seguir adelante. Ahora parece que el modelo se repite. Pero claro, no solo hablamos de dinero.

Así que ahora la idea es dejarles hacer pero con ciertas limitaciones.

Esto se anuncia con un comunicado oficial publicado por Warner Music Group en su web, donde anuncia un acuerdo de licencia de IA con KLAY Vision Inc. La empresa, con sede en Los Ángeles, ha cerrado pactos similares con Universal Music Group, Sony Music Entertainment y sus divisiones editoriales.

KLAY presenta su propuesta como un “Large Music Modelentrenado únicamente con música licenciada. No es un generador de memes rápidos a partir de prompts, sino una plataforma de suscripción que apuesta por la escucha activa: el usuario no solo reproduce canciones, también las moldea, remezcla y explora de forma interactiva dentro de un entorno controlado.

La compañía insiste en varias ideas clave:

  • La IA debe ampliar la creatividad humana, no sustituirla.
  • Todo el entrenamiento se hace con repertorio autorizado.
  • Los artistas y compositores que participen deben estar reconocidos y remunerados.

Desde Warner Music, su responsable digital, Carletta Higginson, subraya precisamente esa combinación: abrir nuevas posibilidades creativas y, al mismo tiempo, proteger de forma “férrea” los derechos de artistas y compositores.

El mensaje es claro: si va a existir música generada con IA, que sea sobre un catálogo con licencias y bajo reglas pactadas.

¿Dónde encaja Udio en este nuevo tablero?

Mientras Warner Music se alinea con KLAY para explorar nuevas experiencias de escucha, Udio recorre un camino paralelo pero conectado. Tras la etapa de litigios, la plataforma ha alcanzado acuerdos de licencia con Warner y también con Universal, con la mirada puesta en 2026.

El objetivo es transformar Udio en un servicio de suscripción donde los usuarios puedan crear remixes, covers y nuevas canciones usando voces y estilos de artistas que decidan participar de forma explícita. Todo quedará dentro de un entorno cerrado, con sistemas de huella digital y filtrado antes de que cualquier contenido se publique o se comparta.

Aquí es donde la combinación se vuelve interesante: Warner Music y Udio pasan de enfrentarse por el entrenamiento de modelos con música sin permiso, a trabajar en un esquema donde la propia discográfica autoriza el uso del catálogo y participa en el diseño de las reglas. Lo que antes era “copia” se intenta reconvertir en “licencia”.

Para los usuarios, este cambio significa que las herramientas de Udio seguirán existiendo, pero cada vez más vinculadas a catálogos oficiales y a acuerdos específicos con sellos y artistas. Para las majors, el acuerdo entre Warner Music y Udio es la prueba de que pueden reconducir la IA hacia un modelo en el que haya control, atribución y regalías.

Lo que está en juego: derechos de autor, regalías y nuevos modelos de negocio

Más allá de los nombres propios de Warner Music, Udio y KLAY, lo que se está definiendo es un nuevo marco para la música en la era de la IA. La idea que se discute en la industria pasa por algo parecido al streaming, pero aplicado a la generación y al entrenamiento:

  • Cada vez que un modelo use una obra para entrenar, debería quedar registrada.
  • Cada creación generada con IA sobre un catálogo licenciado podría activar micropagos.
  • Los sistemas de atribución —algo similar a un Content ID extendido— permitirían saber qué obras han influido en el resultado.

Las majors también exploran cláusulas que garanticen que, si un titular de derechos consigue mejores condiciones, ese trato se extienda al resto de representados. El objetivo es evitar que los acuerdos con empresas de IA se conviertan en un rompecabezas contractual imposible de gestionar.

En paralelo, aparece otro debate: ¿hasta qué punto pueden las discográficas decidir por todos sus artistas? Algunos contratos ya les permiten negociar usos tecnológicos del catálogo de forma global. Otros casos exigirán modelos de opt-in más claros, sobre todo cuando hablamos de voces e identidades artísticas muy reconocibles.

Lo que hoy están negociando Warner Music y Udio podría convertirse en el manual de cómo se relacionarán los sellos con la IA en los próximos años. No solo en la música electrónica o en el pop mainstream, sino en cualquier género donde el entrenamiento con catálogos históricos marque la diferencia.

Raúl Fernández
Locutor, Productor de contenidos y Técnico de Sonido. Presenta «Oh!MyHITs». Apasionado de la radio desde los 11 años. Le gusta la fruta escarchada.
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