TIDAL, primera gran plataforma en desmonetizar toda la música generada por IA
TIDAL deja de pagar regalías a la música 100% generada por IA. Qué cambia, cómo se compara con Spotify, Apple y Deezer, y qué queda sin resolver.
TIDAL lleva años repitiendo la misma frase en sus comunicados: es la plataforma que mejor paga a los que crean música. Esta semana, por primera vez, esa frase se ha convertido en una política concreta frente a la IA.
Desde el 29 de junio, ningún tema identificado como generado al 100% por IA cobra regalías en TIDAL. No es una prohibición — se puede seguir subiendo esa música —, pero no generará beneficio monetario. TIDAL es la primera en llevar esa postura a política escrita y sin condiciones
Qué cambia exactamente
La política, publicada como «Promoting Fairness and Economic Empowerment in the Era of AI-Generated Music», tiene tres patas. La desmonetización entró en vigor el mismo día de la publicación. El etiquetado visible llega a partir del 15 de julio: un icono junto a cualquier tema que TIDAL identifique como generado íntegramente por IA, con la idea de extenderlo más adelante a lo que sea «sustancialmente» IA, según mejoren sus sistemas de detección. Y hay una cláusula de tolerancia cero para lo que llaman actividad fraudulenta. Temas que suplantan a un artista real, que buscan engañar al oyente o que inflan reproducciones de forma artificial.
Todo esto se aplica también a TIDAL Upload, su herramienta para artistas independientes. Quien quiera subir música hecha con IA puede hacerlo. Lo que no puede es vivir de ella. Al menos en esta plataforma.
El mapa completo del streaming frente a la IA
Llevamos meses viendo a cada plataforma tomar una postura distinta ante el aluvión de música generada por IA — y con TIDAL, el mapa queda prácticamente cerrado. Bandcamp prohibió en enero la música creada de forma total o sustancial por IA: fuera del todo. Deezer, que ha detectado que la IA representa el 44% de las subidas diarias a su catálogo, ya venía demonetizando ese contenido — aunque de forma más ligada a excluirlo de las recomendaciones que como una regla declarada y total. TIDAL, en cambio, lo convierte en política escrita: cero regalías para todo lo identificado como 100% IA, sin condicionarlo a si el sistema lo recomienda o no.
Spotify fue por otro camino: eliminó 75 millones de temas el pasado septiembre, pero como parte de una purga antispam, no como una política general contra la IA — de hecho, su propia postura oficial es que todo el contenido se trata igual, con independencia de las herramientas usadas para crearlo. Apple Music y Traxsource, mientras tanto, se han quedado en el etiquetado, delegando en artistas y distribuidores la responsabilidad de declarar si algo es IA o no.
TIDAL, con esto, ocupa justo la casilla que faltaba. No prohíbe, como Bandcamp, pero tampoco se limita a etiquetar, como Apple. Corta el dinero del todo, sin cortar el acceso.
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Por qué a TIDAL le conviene ser la primera
Aquí conviene ser un poco desconfiados con el comunicado. TIDAL no puede competir en catálogo ni en volumen de usuarios con Spotify o Apple Music — nunca ha podido. Lo que sí ha hecho, desde que existe, es venderse como la plataforma que trata mejor al artista. Tarifas por reproducción más altas, discurso constante sobre equidad. Un ejecutivo de la compañía lo resumía así en el propio comunicado: la prioridad es que los derechos de autor vayan a «las obras originales producidas, escritas e interpretadas directamente por personas». Es una frase bonita, y probablemente sincera. También es, casualmente, la jugada que más le conviene a una plataforma que no puede ganar por tamaño y cuyo discurso es su fuerte.
Eso explica por qué es TIDAL, y no Spotify, quien da este paso — y por qué probablemente tarde en verse algo parecido en una plataforma que sí depende del volumen de catálogo para sostener su negocio.
Surgen algunas dudas
Hay un par de preguntas que la política deja en el aire. La primera: ¿Dónde va el dinero que ya no se paga a los temas de IA? TIDAL no lo explica. Podría redistribuirse entre el resto de artistas, como hace Spotify con las reproducciones fraudulentas detectadas, o simplemente no llegar a pagarse. No lo sabemos, y preferimos decirlo así de claro antes que suponerlo.
La segunda: ¿cómo va a detectar TIDAL, en la práctica, qué es «100% IA» y qué no? El comunicado habla de exigir a los distribuidores que etiqueten el contenido antes de que llegue a la plataforma, pero no explica qué pasa si no lo hacen, ni qué margen de error asume la propia plataforma en la detección.
En ZETA ya hablamos de la otra cara de este mismo problema cuando cubrimos la piratería usada para entrenar modelos de IA musical. En este post el foco estaba en cómo se entrena a la máquina y aquí está en cómo se le paga — o no — a lo que esa máquina ya produce. Solo son dos partes de un tema que nos va a seguir dando mucho que hablar en los próximos meses.
Lo que sí parece claro es que 2026 va a ser el año en que el streaming deje de discutir sobre la IA en abstracto y empiece a decidir, plataforma a plataforma, quién cobra y quién no. TIDAL ya ha elegido bando. ¿Cuánto tardará el resto en verse obligado a hacer lo mismo?





