Live Nation, dueña de Ticketmaster, se enfrenta a un juicio por monopolio en EE.UU. controlar precios y bloquear la competencia en la venta de entradas.
El juicio antimonopolio contra Live Nation y su filial Ticketmaster se reanudó el pasado lunes 16 de marzo en un tribunal federal de Nueva York. Lo hizo sin el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que la semana anterior había llegado a un acuerdo con la empresa y abandonado el caso. En su lugar, 36 estados y el Distrito de Columbia decidieron seguir adelante porque el pacto, a su juicio, no resuelve el problema de fondo.
Una fusión que lo cambió todo
El caso arranca con la fusión. En 2010, el gobierno federal aprobó la unión de Live Nation y Ticketmaster, creando una estructura vertical en la que la misma compañía promueve las giras, gestiona los recintos y vende las entradas. Desde entonces, el grupo ha acumulado el control del 80% del mercado primario de ticketing en los grandes recintos de Estados Unidos y del 60% de la promoción de conciertos.
En 2025, Ticketmaster distribuyó 646 millones de entradas. Live Nation opera o controla 460 recintos en todo el mundo, 78 de ellos anfiteatros.
La demanda, presentada en 2024 por el DOJ junto a una coalición de fiscales generales, alega que el grupo ha utilizado contratos exclusivos a largo plazo y amenazas veladas para mantener ese dominio. La acusación sostiene que los recintos que intentan trabajar con plataformas alternativas se arriesgan a perder el acceso a los artistas y giras bajo el paraguas de Live Nation. La empresa lo niega. Su defensa insiste en que son los artistas, los equipos deportivos y los propios recintos quienes fijan los precios y deciden cómo se venden las entradas.
El acuerdo que no convenció a casi nadie
El 9 de marzo, tras una semana de testimonio, el DOJ y Live Nation anunciaron un acuerdo provisional. Los términos incluyen un tope del 15% en las tarifas de servicio para los anfiteatros que la empresa posee o gestiona, la posibilidad de que hasta el 50% de las entradas se vendan a través de plataformas competidoras, la desinversión de 13 recintos y un fondo de entre 280 y 300 millones de dólares para los estados que se sumen al pacto.
El acuerdo no contempla la separación de Live Nation y Ticketmaster.
Ese último punto fue determinante. Más de dos docenas de estados —entre ellos Nueva York, California e Illinois— rechazaron los términos y optaron por continuar la demanda. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, fue directa: «Seguiremos luchando sin el gobierno federal para asegurar justicia para todos los perjudicados por el monopolio de Live Nation». California, por su parte, exige que el tribunal ordene la desinversión de Ticketmaster y una compensación económica para los fans que pagaron precios inflados.
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Los críticos también cuestionan el alcance real del acuerdo. El cap del 15% en comisiones solo aplica a los anfiteatros, no al conjunto de recintos que Live Nation controla. Y los 280 millones del fondo palidecen frente a los 25.200 millones de dólares que ingresó la empresa en 2025.
«Les estamos robando a manos llenas»
El juicio tiene un elemento que va más allá de los argumentos jurídicos. El 12 de marzo se desclasificaron unos mensajes de Slack intercambiados en 2022 entre dos directores regionales de Live Nation: Ben Baker, responsable de ticketing para recintos en Florida, y Jeff Weinhold, director sénior en Virginia. En esas conversaciones, Baker presumía de cobrar 250 dólares por aparcamiento VIP y 125 dólares por acceso al club en un recinto de Tampa durante un concierto de Kid Rock. «Esta gente es tan idiota. Casi me da pena aprovecharme de ellos», escribió. «Les estamos robando a manos llenas, nena, así es como lo hacemos.»
Los mensajes incluyen también referencias al uso de dynamic pricing —al que Baker llamaba internamente «dyn up»— y a cómo diseñar la interfaz de compra para que los upsells aparezcan junto al nombre del artista. Live Nation intentó que no llegaran al jurado. Cuando se hicieron públicos, la empresa los atribuyó a «un empleado junior hablando con un amigo». Baker, desde esa conversación, ha sido ascendido a jefe de ticketing de Venue Nation, la división que supervisa los recintos del grupo.
Los abogados de los estados demandantes los utilizaron para señalar que los artistas no tienen incentivo para exprimir a sus fans, pero Live Nation sí puede hacerlo precisamente porque los artistas no tienen alternativa real.
Un problema que no se queda en Estados Unidos
La reanudación del juicio coincide con un proceso paralelo. En septiembre de 2024, la Comisión Europea abrió una investigación sobre Ticketmaster tras el escándalo de precios durante la venta de entradas para la gira de reencuentro de Oasis en el Reino Unido, donde los precios pasaron de 135 a 350 libras en cuestión de minutos por el sistema de precios dinámicos.
En el tribunal de Nueva York, el CEO de AEG Presents —principal competidor de Live Nation en el mercado— declaró el lunes que en Europa los consumidores pagan una comisión del 15% por sus entradas, frente al 25% habitual en Estados Unidos, y que un entorno más competitivo beneficia directamente a los fans.
El juicio por monopolio contra Live Nation y Ticketmaster continuará en las próximas semanas con los mismos testigos, el mismo jurado y, ahora, sin la participación del gobierno federal. Los estados demandantes han pedido al juez que descarte el juicio actual y reinicie con un nuevo jurado en uno o dos meses. La decisión sobre ese punto aún está pendiente.





