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Spotify supera los 11.000 millones en royalties en 2025

Spotify eleva sus royalties en 2025: más de 11.000 millones y nuevas medidas para combatir fraude y mejorar el descubrimiento.

LAS CLAVES

  • El pago récord crece >10% y sitúa a la plataforma como un actor central en la economía de la música grabada.
  • Spotify indica que paga a la industria “dos tercios” de los ingresos de música, “casi el 70%” de lo que ingresa, como royalties

La plataforma sueca asegura que en 2025 ha abonado más de 11.000 millones de dólares a la industria musical en concepto de royalties, un increíble crecimiento de más del 10% respecto al año anterior. La compañía subraya que, de nuevo, los artistas y sellos independientes concentraron aproximadamente la mitad de esas regalías. La compañía firma así un nuevo récord.

En su comunicado, Charlie Hellman (Head of Music de Spotify) aprovecha la noticia que ha dado a conocer a sus artistas, junto con una promesa para 2026: Hacer que los nuevos lanzamientos destaquen en un catálogo saturado, reforzar la confianza en la autoría y conectar mejor el streaming con la música en directo.

Spotify sitúa su peso en torno al 30% de los ingresos de la música grabada. Señala que su evolución ha corrido por delante de otras vías de negocio del sector, cuyo crecimiento interanual habría rondado el 4%. La empresa vincula este avance al aumento de la base global de usuarios que pagan cada mes. Se estima que tienen más de 750 millones entre todos los servicios.

Spotify también insiste en que destina cerca de dos tercios de los ingresos musicales a los titulares de derechos, “casi el 70%” de lo que ingresa, y que el porcentaje restante se reinvierte en el producto para impulsar el crecimiento de la suscripción y, con ello, de los pagos a la música. En paralelo, recuerda que esa inversión se apoya en el desarrollo de formatos y funciones dentro de la plataforma.

Más dinero para la industria, más preguntas sobre el reparto

Estos royalties se pagan a titulares de derechos —discográficas, distribuidores, editoriales y otros intermediarios—, no directamente a los artistas. La propia compañía admite que no puede determinar qué parte termina en manos de cada creador, ya que depende de contratos y acuerdos de distribución.

Por ejemplo, un artista vinculado a una gran discográfica puede recibir solo una fracción de lo generado, mientras que en acuerdos independientes o de distribución directa el porcentaje puede ser mayor.

Aunque el debate no es nuevo, de vez en cuando vuelve a recobrar fuerza. Y es que muchos contratos firmados entre discográficas y artistas suelen ser abusivos para la segunda parte. Algo entendible en aquellos casos en los que la discográfica hace un verdadero esfuerzo por lanzar al artista. Aunque a día de hoy, esto ya no es muy habitual.

 

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Otro de los debates está en torno al umbral mínimo de 1.000 reproducciones para que una pista comience a generar pagos. Esta medida puesta por Spotify tiene como objetivo concentrar beneficios en los artistas que si generan beneficios reales, ya que el pago que tienen que hacer a los artistas de menos de 1k (un porcentaje alto realmente) no aporta mucho a esos artistas.

Spotify acompaña sus cifras con otro dato orientado a medir “la carrera del artista” más que viralidad. En los timpos que corren, cualquier proyecto bien montado puede ser viral. Pero una carrera a largo plazo… Eso ya es distinto. La plataforma asegura que más de 12.500 artistas superaron los 100.000 dólares anuales en la plataforma en 2025, frente a 10.000 el año anterior. Además, eleva sus pagos acumulados desde su creación hasta casi 70.000 millones de dólares.

2026: vídeo, autoría y directo como motores de crecimiento

Más allá del titular económico, la hoja de ruta para 2026 se apoya en una idea central: ayudar a que la música nueva y los artistas emergentes sobrepasen el ruido en un entorno con más de 100.000 canciones que se publican cada día.

Uno de los ejes será el storytelling dentro de la escucha, con más contexto sobre el artista y el proceso creativo. La compañía adelanta el lanzamiento de SongDNA. Esta nueva función de créditos ampliados está pensada para explorar colaboraciones y créditos de una canción y navegar a partir de esas conexiones. Junto a ello, el vídeo gana peso como herramienta para mostrar momentos “reales” —ensayos, estudio, versiones en directo o contenidos entre bastidores— con foco en la autenticidad por encima de la producción.

Spotify afirma que la IA está siendo utilizada por actores maliciosos para inundar el catálogo con contenido de baja calidad, suplantaciones y material mal atribuido con el objetivo de desviar royalties. Algo que también ha denunciado Deezer esta semana semana con su último informe. Ante ese escenario, anuncia cambios en verificación de artistas, créditos y sistemas de protección de identidad.

En la plataforma también quieren reforzar el valor de las playlists seleccionadas por editores y crear programas que aporten apoyo más sostenido a artistas emergentes.

En cuanto al negocio de la música en directo, la compañía afirma haber ayudado a generar más de 1.000 millones de dólares en venta de entradas mediante partners de ticketing y anticipa nuevas funciones para convertir la escucha en asistencia a conciertos.

Spotify intenta así sostener el mensaje de escala con un giro operativo: mejorar descubrimiento, credibilidad del catálogo y herramientas que conecten streaming con ingresos fuera de la reproducción.

Raúl Fernández
Locutor, Productor de contenidos y Técnico de Sonido. Presenta «Oh!MyHITs». Apasionado de la radio desde los 11 años. Le gusta la fruta escarchada.
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