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No es cosa tuya: Los precios de los conciertos son más caros

Los precios de los conciertos ahora son mucho más caros que hace 5 años, por ejemplo. No son imaginaciones tuyas. Ir a un concierto es hasta prohibitivo.

Con el precio de la cesta de la compra en alza en España, además de la energía como la luz o el gas, parece que todo ha subido. Principalmente en el último año.

Pero algo que también ha subido son los conciertos y en general, las entradas de cualquier evento en directo. Hoy la cultura en España está más alejada del público común más que nunca. Y es que, con un nivel de vida tan alto, tenemos que elegir. Y los conciertos muchas veces, no son nuestra prioridad.

Pero… ¿Por qué hay tantos eventos y por qué los precios siguen tan altos? ¿Acabará por estallar la burbuja de los conciertos?

Una entrada popular de cualquier concierto que hace 20 años pudiera costar 20-30€, hoy en día a ascendido hasta los 80-90€. Una puta locura. Y hablamos únicamente de primeros precios en muchos casos. ¿La razón?. Hay muchas.


Los “precios dinámicos”: El juego de la oferta y demanda

Para empezar, hace 20 años se vendían discos y merchandising. Algo que suponía un ingreso importante para los artistas. Algo que, con la llegada de la piratería primero y del streaming más tarde, se ha convertido en algo paupérrimo. Artistas con millones de escuchas en todo el mundo como Taylor Swift, no generan tantos ingresos por su música. Las giras se convierten en uno de los principales ingresos y los cachés de los artistas han aumentado. Mucho. Sobre todo lo de aquellos artistas ya consagrados a nivel internacional.

La segunda razón del aumento de precios de los conciertos la podemos encontrar en la inflación de los últimos años y la pandemia de 2020. Los costes para llevar a cabo una gira, se han elevado enormemente. Tanto montajes, transporte, contrataciones… Todo ha subido y obviamente se refleja en el precio de cada entrada.

La tercera razón la podemos encontrar probablemente en la venta online y los llamados “precios dinámicos”. Si hace años había que acudir en persona a la taquilla o alguna de las distribuidoras oficiales (como agencias de viajes o grandes hipermercados) para adquirir una o varias entradas… Hoy en día basta con acceder al sitio web de venta de entradas en el momento en que salen a la venta. Y claro, las entradas vuelan en minutos.


Esto ha provocado que Ticket Master –adquirida en 2010 por Live Nation e investigada en EEUU por funcionar como un monopolio– haya inventado los “precios dinámicos“. Una suerte de puja de precios que hace que las entradas asciendan de precio si hay mucha demanda. Esto acaba con entradas para Bruce Springsteen que superan los 5.000€ en América y en España precios rozando los 1.000€ por una entrada.

El juego de las grandes empresas de venta de entradas es el de quedarse ellas con todo el negocio. Incluida la famosa “reventa de entradas”. Si las entradas que se vendan a 90 hoy, valen 600 mañana… Mejor me lo llevo yo, que no otro.

¿Se romperá la burbuja de los precios?

Los precios de los conciertos en España han llegado a niveles que solo algunos privilegiados con un buen sueldo se pueden permitir dejarse varios cientos de euros en las entradas de un concierto un día cualquiera del mes. Algo que no todo el mundo se puede permitir. Aún así, Coldplay actuará en Barcelona 4 noches, con precios que iban desde los 56€ (con gastos de distribución) hasta los 170€.


Muchos grupos y artistas internacionales apuestan por reducir su presencia en escenarios. La excusa de Coldplay (real o no) es que quieren reducir su huella de Co2. Lógicamente, si actúas menos te vuelves más exclusivo y la gente está dispuesta a pagar más.

Para ver a Madonna en concierto en el Palau Sant Jordi de Barcelona, necesitas 200€ más 26 de gastos de gestión. Y eso la entrada más barata. Los precios VIP iban desde los 300€ hasta los 1.020€

Todo apunta a que la burbuja puede dar más de sí.

Hay dos sectores en el mundo de la música. Los grandes promotores y artistas que se forran más que nunca, y los organizadores más humildes que no pueden hacer frente a los costes y el riesgo de cancelación.


Los dos años de pandemia pueden haber generado un remanente de “ingresos ahorrados” para mucha gente. Algo que podría explicar tantas entradas vendidas este último año.

Lo lógico sería pensar que, con el nivel adquisitivo tan ajustado de mucha gente de a pié y la altísima oferta de eventos que tenemos en 2023, todo puede romperse. Pero aún hay pocos eventos que hayan tenido que claudicar por la baja venta de entradas. Algo que le ocurrió al evento de Nicky Romero en IFEMA Madrid, el año pasado.

Si los precios de los conciertos y eventos siguen subiendo y subiendo, será el público quien tendrá que decidir hasta donde está dispuesto a llegar.

Raúl Fernández
Locutor, Productor de contenidos y Técnico de Sonido. Presentador «OHMYDANCE». Apasionado de la radio desde los 11 años. Le gusta la fruta escarchada.
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