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¿Discotecas? La Generación Z ya no quiere saber nada

Las discotecas cierran en masa en España, Francia o Reino Unido. La Generación Z prefiere planes caseros, festivales y ocio diurno.

Las discotecas fueron el corazón del ocio nocturno europeo en los años 80 y 90. En España había más de 5.000 locales antes de la crisis de 2008. Hoy apenas sobreviven 1.800. En Francia cerraron dos tercios de sus clubes desde aquella década, mientras que en el Reino Unido desaparecieron más de 400 en los últimos cinco años. El fenómeno se repite en Italia y Alemania, incluso en ciudades como Berlín, donde en 2025 cerró el emblemático Watergate.

En el caso español, la patronal cifra en un 64% la reducción de salas en los últimos 15 años. Según la Fundación FAD, solo el 38% de los jóvenes afirma acudir con frecuencia a una discoteca. La pandemia aceleró esta tendencia: muchos locales no volvieron a abrir tras el confinamiento y otros no resistieron la caída de ingresos.

Los jóvenes dan la espalda a las discotecas

El cambio está vinculado a nuevas formas de socializar. Para muchos jóvenes, el ritual de salir cada fin de semana perdió sentido. Prefieren reuniones en casa, videojuegos, series o redes sociales. Antonin, un joven francés de 19 años citado por Le Parisien, lo resume así: “somos una generación hogareña”.

Aplicaciones como Tinder reemplazan al ligoteo en la pista, mientras que Spotify o TikTok acercan música y tendencias sin necesidad de acudir a un club. Además, la ansiedad social crece entre quienes se sienten más cómodos tras la pantalla que en un entorno ruidoso y multitudinario.

También cambió la manera de consumir ocio. Se impone el tardeo, reuniones por la tarde que permiten volver a casa antes de medianoche. El 90% del consumo de bebidas en bares y restaurantes en España ocurre antes de las 21:00, lo que refleja un patrón más diurno y moderado.

Factores económicos y legales

La precariedad laboral y el encarecimiento de la vida influyen en el cierre de discotecas. Una entrada con consumición puede superar los 15 euros, a lo que hay que sumar transporte y copas a precios elevados. El gasto medio por persona apenas llega a dos consumiciones por noche, según la patronal España de Noche.

Las normativas también pesan. Los controles de alcoholemia desincentivan coger el coche de madrugada, algo que afecta a discotecas situadas en polígonos o extrarradio. La prohibición de fumar en interiores, las quejas vecinales por ruido y los horarios más estrictos añadieron trabas a un modelo ya debilitado.

 

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En Francia, algunos municipios aplicaron incluso toques de queda a menores por problemas de seguridad y narcotráfico. En Reino Unido, la Asociación de Industrias Nocturnas advierte que, de no cambiar las políticas fiscales y de transporte nocturno, hasta un 40% de los locales restantes podría cerrar en los próximos meses.

Nuevas formas de ocio nocturno

El cierre de discotecas no significa el fin de la diversión. La música electrónica y el dance se trasladan a otros formatos. Los festivales al aire libre como Tomorrowland o A Summer Story en Madrid reúnen cada año a miles de jóvenes, que concentran en unos días la experiencia que antes se vivía semanalmente en un club.

Los bares musicales, pubs y locales híbridos ganan terreno. Ofrecen coctelería, gastronomía y sesiones de DJ en espacios más pequeños, donde prima la conversación sobre la pista de baile. También crecen propuestas alternativas: listening bars al estilo japonés, eventos temáticos o raves diurnas sin alcohol.

Incluso el ocio digital se ha convertido en competidor. Plataformas como Twitch o VRChat albergan sesiones de música electrónica en directo o fiestas virtuales, con decenas de miles de asistentes conectados desde casa.

Las discotecas cierran, pero la fiesta no desaparece, se reinventa. Permanece en festivales, pubs, terrazas o incluso en mundos virtuales. El reto para el sector será adaptarse a estas nuevas formas de socializar y mantener viva una parte esencial de la cultura urbana europea.

Shey Alonso
Programadora. Técnico en producción y sonido para audiovisuales y espectáculos. Le encantan las manualidades y es una amante incondicional de los spaghetti carbonara.
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