Pete Tong responde a John Summit con capturas, fechas y una frase que lo resume todo: si tienes un problema, coge el teléfono.

LAS CLAVES
- Pete Tong asegura que su versión de «Missing» con Franky Rizardo fue grabada de cero y no contiene ningún elemento del trabajo de John Summit.
- Según Tong, su equipo envió una propuesta al de Summit el 13 de mayo y no recibió la sesión ni respuesta hasta mediados de junio.
A pesar de que nos gusta un buen salseo, cuando todo adquiere un clima negativo y de acusaciones que se comienza a multiplicar en las redes sociales, es el momento de pararlo todo. Y creemos que este caso que nació con una acusación pública de John Summit sobre un «robo» de un lanzamiento debe explicarse con detalle.
Hace apenas unos días, la escena electrónica se encendió con una acusación grave: John Summit aseguraba que Pete Tong se había quedado con su remix de «Missing» para publicarlo con Franky Rizardo, dejándolo fuera de un lanzamiento en el que él también había puesto trabajo. Capturas de WhatsApp, un comunicado de retirada de Rizardo y un silencio de Tong que se alargó durante días.
Ahora, esa parte del silencio se ha roto. Y lo ha hecho con nombres, fechas y una explicación bastante más aburrida —en el buen sentido— de lo que el escándalo inicial hacía prever. Y es que todo parece deberse a un problema de comunicación entre equipos. Tal vez. Os damos la versión que ha dado el propio Pete Tong en una entrevista.
Pero antes, un poco de contexto. Esto es lo que ha pasado:
Lo que ya sabíamos: acusación, capturas y retirada
Vamos a resumir rápido para quien llega nuevo a esto. «Missing», el clásico de Everything But The Girl de 1994 que se volvió himno de pista gracias al remix de Todd Terry, iba a tener una nueva vida en forma de rework, firmado por Pete Tong y Franky Rizardo, con fecha de lanzamiento para el 17 de julio. El tema ya sonaba en festivales desde hacía semanas.
Entonces, Summit publicó en redes que Tong le había prometido lanzar un remix conjunto —una versión orquestal, según contaba— y que, en vez de eso, había terminado publicando otra cosa distinta con Rizardo. Compartió capturas de una conversación como respaldo. Dejó claro, eso sí, que su bronca era con Tong y no con Rizardo, con quien había hablado por teléfono y que, según él, no tenía ni idea de en qué lío se había metido.
Horas después, Rizardo se retiró del lanzamiento. Lo hizo con un comunicado breve, sin señalar a nadie, explicando que, tras conocer más contexto, prefería no seguir adelante. El tema se quedó como exclusivo de sus sets en directo. Y Pete Tong, mientras tanto, no decía nada.
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Ahora habla Tong, y trae recibos
Pete Tong ahora ha dado su versión en una entrevista —la puedes ver arriba— con Alex Tripi, CEO de su academia de DJs, y lo ha hecho con capturas de correos, fechas concretas y una explicación que apunta a algo bastante distinto de lo que sugería el titular inicial: no un robo, sino una comunicación que se cortó en algún punto entre equipos.
Según cuenta, todo empezó con un plan mucho más ambicioso de lo que parecía desde fuera. Tong llevaba tiempo queriendo meter «Missing» en su show Ibiza Classics, previsto para la gira de invierno de este año. Antes de mover nada, pidió permiso a Tracey Thorn y Ben Watt, los miembros de Everything But The Girl, tanto para su propia versión orquestal como para que Summit y Rizardo grabaran las suyas. Según su relato, la banda dio el visto bueno a todo.
A partir de ahí, dice Tong, empezó a hablar por separado con los dos productores. Con Summit, porque le interesaba especialmente la parte orquestal —quería tocar el tema con orquesta en directo—, y con Rizardo, para una versión mucho más fiel al original, sin elementos orquestales. Dos proyectos paralelos con Tong en el centro.
La cronología que aporta es la parte más concreta de todo esto. Su equipo envió una propuesta al equipo de Summit el 13 de mayo, en la que ya explicaban, en el primer párrafo, que estaban trabajando también con Rizardo y que planeaban lanzar esa versión en unas seis semanas. El 23 de mayo, el equipo de Summit respondió que aún no habían podido hablar con él sobre el proyecto. Y ahí, según Tong, la cosa se quedó parada: siguieron insistiendo hasta mediados de junio sin recibir respuesta ni el material que necesitaban para avanzar con esa versión. «Nunca recibimos la sesión de John», resume.
Mientras tanto, con Rizardo el proyecto sí avanzó. Y aquí Tong es tajante en un punto que conviene subrayar: su versión con Rizardo no usa nada del trabajo de Summit. Es una producción grabada de cero, voz incluida, más cercana al original que la propuesta orquestal que Summit tenía en mente. Dos versiones distintas, con objetivos distintos, y ninguna construida sobre la otra.
Sobre el momento en que todo estalló, Tong cuenta que recibió un mensaje de Summit pocos días antes de que la polémica saliera a la luz —presumiblemente tras ver el anuncio de la versión con Rizardo—, en el que Summit le decía que aquello había sido un golpe duro de leer, sobre todo teniendo en cuenta lo que estaba invirtiendo en su propio show orquestal este fin de semana en Tofte Manor. Tong dice que la reacción le pilló por sorpresa, porque parecía indicar que Summit no tenía ni idea de lo que llevaba pasando desde mediados de mayo.
También habla de la conversación con Rizardo tras la retirada. Dice haberle llamado, haberle explicado cómo había arrancado todo con Summit y cómo se había quedado en nada, y que entiende su decisión de bajarse del lanzamiento dado el ambiente que se había generado en redes. Lo llama, con cierta pena, algo que iba a ser una celebración y que se ha quedado a medias, aunque no descarta que pueda salir en algún momento futuro.
La frase que mejor resume su postura llega casi al final de la entrevista, cuando le preguntan cómo se siente. «Si tienes un problema, coge el teléfono», dice. Es la misma idea que repite dos veces: que él ha intentado llamar y escribir a Summit, que no ha obtenido respuesta, y que ha decidido contar su versión en público precisamente porque el silencio de la otra parte no le dejaba otra opción.
Cuando el problema es de comunicación, no de intenciones
Y aquí es donde conviene pararse un momento, porque el relato de Tong no acusa a nadie. No dice que Summit mintiera ni que actuara de mala fe. Lo que describe es algo mucho más habitual de lo que las redes sociales suelen tener paciencia para digerir: varios equipos trabajando en paralelo, un mensaje que se queda sin respuesta durante semanas, y una decisión que se toma porque se quiere lanzar el proyecto para la temporada de verano.
Lanzar una canción no es solo dos productores currándose un remix cada uno por su lado. Hay mánagers, sellos, plazos de lanzamiento, y en este caso también los derechos de la banda original, que hay que negociar y firmar antes de mover nada. Cuando todas esas piezas tienen que alinearse y una de ellas deja de responder, alguien tiene que tomar una decisión.
Tong tomó la suya en junio, después de más de un mes sin noticias del equipo de Summit.
Lo que no sabemos —porque no lo hemos escuchado de su boca— es la versión de Summit sobre esta segunda parte. Si su equipo vio esos correos y no se lo trasladó, si el mensaje se perdió en algún punto de la cadena, o si simplemente el timing no encajó con su propia agenda. Esa pieza sigue sin estar sobre la mesa.
Lo que sí queda claro, con lo que tenemos hasta ahora, es que una acusación pública puede correr mucho más rápido que una explicación con fechas y capturas de correo. Y que, en una industria donde cada lanzamiento pasa por media docena de manos antes de llegar a Spotify, el malentendido está más cerca de la norma que de la excepción.
Es muy triste que las acusaciones y el revuelo generado en redes sociales generen tanto odio en la comunidad electrónica.






