Julian Jordan estrena «Bad B*tch»: deja el electro house por un tech house y bass house más oscuro, maduro, con el respaldo de Martin Garrix.
Julian Jordan lleva años pegado a la estela de Martin Garrix: primero como uno de los nombres detrás de «Glitch», después como habitual en sus giras. Esa cercanía, unida a un electro house agresivo, expansivo y saltarín, lo dejó encasillado en un cajón muy concreto —el productor de mainstage, el del drop que no perdona—. Llevaba tiempo, sin embargo, apuntando hacia otro sitio. Los clubs. Y con «Bad B*tch», publicado por STMPD RCRDS —el sello del propio Garrix—, ese giro deja de ser intuición y se convierte en laitmotiv de su carrera: el sonido se mueve por el tech house y el bass house con una propuesta más calmada, más madura y bastante más oscura que la que le conocíamos.
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El bajo pega distinto ahora, más rodante que explosivo, y la distorsión digital que siempre ha sido su firma sigue ahí, solo que respira a otro ritmo —menos urgencia, más peso—.
Y es que el respaldo a este giro no viene solo del oído propio. Garrix lo ha pinchado en su Americas Tour y, después, en la STMPD Anniversary Tour —donde Jordan llegó a subirse al escenario con él—, y a eso se suman sesiones de Odd Mob, Mesto y Mike Williams, nombres que no regalan apoyo así como así. Hay, además, un dato que dice más que cualquier argumento nuestro: en Chicago, el público ya se sabía la letra antes de que el tema saliera oficialmente. Eso no le pasa a un tema que simplemente cumple. «Bad B*tch» no busca el estallido de mainstage al que Jordan nos tenía acostumbrados: busca esa hora en la que el club ya está caliente y toca bajar un poco las revoluciones sin soltar la tensión. Ahí es donde funciona, y no como una concesión menor: pasar de llenar mainstages a sostener una pista de club exige un oficio distinto, y Jordan lo demuestra sin que se le note el esfuerzo.





