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Twenty One: el debut de HUGEL que convence sin necesitar un género propio

Twenty One: el debut de HUGEL que convence sin necesitar un género propio

HUGEL debuta con Twenty One tras 21 años de carrera: 16 canciones, artistas de primer nivel y el groove como única firma posible.

HUGEL llevaba 21 años de carrera sin álbum de estudio. No es algo raro. Muchos DJs jamás publican uno. Con más de mil millones de reproducciones anuales, 27 millones de oyentes mensuales en Spotify y un Gold record en Estados Unidos por «I Adore You», el productor marsellés ha construido uno de los perfiles más sólidos de la electrónica mainstream completamente a base de singles.

La posición de HUGEL es la de un DJ con una gran posición y relevancia. Dentro de su estilo es uno de los referentes. Este álbum llega con el viento a favor en un momento de gran crecimiento. Pero ¿merece la pena?. Si te lo contara, aquí seguramente te irías sin leer el resto del post. Pero si no me gustara, no escribiría sobre él.

Vamos a ver qué hay dentro de este disco de 21 pistas y 46 minutos. Por cierto, si aún no lo has escuchado, por aquí lo tienes.

Un disco de muchos géneros y una sola firma

Definir el estilo de HUGEL en un solo estilo es algo complicado. Y Twenty One representa exactamente eso. No hablamos de un artista que se defina con un estilo de música, si no con la fusión de diferentes sonidos. Este disco mezcla la esencia del afro house con sonidos de la música indú. Va desde el rap hasta el latin-house. Y lo hace con estilo. Es una amalgama de capas, texturas y percusiones distintas, conviviendo en cada pista.

Es un álbum de posición: HUGEL usa cada colaboración como instrumento para mostrar desde dónde produce y hasta dónde puede llegar. Es un disco de fusión de estilos y se alimenta de cada colaboración para introducir algo nuevo en cada tema. El resultado es un disco que se mueve entre estilos compatibles pero distintos, y que tiene algo que no siempre se da en proyectos de este tipo: cohesión de fondo, aunque la superficie cambie en cada pista.

Los géneros, las influencias los sonidos de diferentes culturas aparecen y desaparecen, mientras que el groove housero del productor mantiene la cohesión y hace que el disco no se rompa como una playlist fragmentada. Es la única constante real de Twenty One: el pulso, la percusión, la forma en que el productor francés construye sus ritmos.

Hay 21 tracks en total, 5 de ellos interludios ambientales de apenas unos segundos. Funcionan en una primera escucha completa para crear un sentido de viaje entre ciudades: Nueva York, Miami, Marbella. Después los saltarás. Eso también es información sobre cómo está construido el disco.

 

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Los tracks que se quedan

El test de cualquier álbum colaborativo es si hay tracks que funcionen fuera del contexto del invitado. En Twenty One hay varios que lo pasan.

«Movin’ To The Sun», junto a Ultra Naté e Imael Angel, es el mejor momento del disco. Naté lleva en el house desde los noventa y su voz tiene un peso histórico que pocos colaboradores en este circuito pueden aportar. Aquí aparece sin enmascarar la producción de HUGEL: suma profundidad y se nota, pero el groove que mueve el track es suyo. El tema se ha convertido en mi pista favorita de lo que llevamos de 2026 y realmente llega a unas cotas que no creo que nadie pueda superar. Ese uso del groove, del side-chain crea adición. Es increíble la energía que tiene

«Habibi» es un track distinto, pero que también hace gala de esa capacidad de mezclar música de diferentes culturas. La producción mezcla referencias árabes e indias en una estructura que suena antigua y contemporánea al mismo tiempo. No es uno de los que más me guste del disco, pero es algo distinto que despierta curiosidad.

«Shine», con David GuettaFrench Montana y Aidan Martin, es el más comercial del lote. Suena a HUGEL y Guetta firma: esa lectura es exacta. Hecho para estadios y estrenado ante más de 80.000 personas por noche en el Stade de France de Guetta. French Montana añade la energía que necesita el track, y el chorus de Martin hace el resto. No hay sorpresas, pero tampoco hacen falta.

«150 Bands», con YoungBoy Never Broke Again, es el más arriesgado. Trap del sur de EE.UU. con elementos de afro house y sintetizadores que remiten al house: suena agresivo por fuera pero tiene groove por dentro.

Y «Quiere Party», con Tokischa, es el track más latino del disco y probablemente el que mejor captura una tendencia real de la escena: esa mezcla de latin house y tech house que ya exploró John Summit junto a Feid. Percusión latina, drop potente y algunos elementos sonoros que remiten a la India. Un cruce que cada vez más productores están explorando, y HUGEL lleva tiempo siendo parte de él.

El disco tiene muchas pistas, aunque algunos sean interludios. Y a pesar de que casi ninguna supera los 3 minutos se me hace largo y algo agotador. Tiene mucha información que procesar en una primera escucha. Pero tampoco me malinterpretes. Creo que es algo bueno. Una sola escucha no te da para asimilarlo todo. Pero al mismo tiempo, no es un disco del que te canses en 4 escuchas, como otros que hemos descubierto en 2026 donde casi todas las pistas eran singles previos.

En ZETA lo hemos seguido durante años a través de sus singles. Y lo que Twenty One confirma es algo que su identidad no depende del género en el que produce, sino de cómo lo hace.

Raúl Fernández
Locutor, Productor de contenidos y Técnico de Sonido. Presenta «Oh!MyHITs». Apasionado de la radio desde los 11 años. Le gusta la fruta escarchada.
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